- Ayuda a la digestión: el consumo de la chía ayuda al tránsito intestinal, sobre todo a mantener sana la microbiota intestinal, debido a que la fibra de esta semilla no es digerida por el intestino delgado y llega hasta el colon.
- Nivela la glucosa en sangre: se usa para controlar la diabetes, ya que el mucílago de la chía (cuando la semilla se mezcla con agua y genera una sustancia acuosa) absorbe los azúcares de los alimentos, por lo que el cuerpo los absorberá en menor proporción.
- Previene enfermedades cardiovasculares: el omega-3, la fibra y las propiedades antiinflamatorias hacen que el consumo de chía provoca la disminución del colesterol, ácidos grasos libres y la presión sistólica, lo que ayudaría a tener buena salud cardiovascular.
- Controla el hambre: el porcentaje de fibra que contiene la chía es de utilidad a dar la sensación de saciedad por más tiempo, lo que ayuda a disminuir la cantidad de alimentos o a comer sin tener hambre.
- Es antioxidante: gracias a la vitamina E y el omega-3 la chía tiene propiedades antioxidantes, lo que ayuda a evitar enfermedades como Alzheimer, Parkinson y diferentes tipos de cáncer. También mejora el sistema inmunitario.
- Es antiinflamatoria: debido a que la chía es fuente de omega-3 tiene propiedades antiinflamatorias que son de beneficio para prevenir y controlar enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas como artritis reumatoidea, diabetes, depresión y diferentes tipos de cáncer.
- Ayuda a la salud de los huesos: debido a sus porcentajes de boro, calcio, potasio y hierro estimula la absorción del calcio en los huesos.
- Mantiene los niveles de colesterol: por su alto porcentaje de omega-3, favorece el sistema circulatorio y hace que
Cómo consumir la chía
La chía es una semilla muy versátil que se puede consumir de distintas maneras: en licuados, comidas dulces o saladas. También se pueden remojar en agua, ya que absorben el líquido y forman una especie de gel, el cual se refrigera y dura varios días; o sin remojar.

