Preparación:
- Comienza con la mermelada de piña: disuelve las 2 cucharadas de fécula de maíz en el ¼ taza de jugo de piña.
- Coloca las 8 rebanadas de piña picadas en cubos en una olla y agrega el jugo de piña con la fécula junto con la taza de azúcar. Mezcla bien y lleva a fuego medio-bajo.
- Cocina sin dejar de mover, durante 8 minutos o hasta que la piña esté suave y tengas una mermelada espesa. Retira del fuego y deja enfriar.
- Para la masa: mezcla los 500 gramos de harina de trigo con las 5 cucharadas de azúcar refinada en un recipiente amplio. Agrega las 2 cucharaditas de esencia de vainilla, las 3 cucharadas de aceite vegetal y el huevo.
- Amasa para mezclar los ingredientes y agrega poco a poco la ½ taza de agua hasta que todo esté integrado. Continúa amasando por 30 minutos, en el recipiente o en una mesa limpia y enharinada; al terminar, debes tener una masa homogénea y elástica.
- Forma una bola con la masa, colócala en un recipiente aceitado y cúbrela con un trapo de cocina limpio y húmedo. Déjala reposar por una hora.
- Pasado el tiempo, con ayuda de un rodillo, extiende la masa en una mesa limpia y enharinada hasta que quede delgada.
- Corta círculos de 10 centímetros de diámetro y rellena cada uno con la mermelada de piña fría. Dobla por la mitad y presiona los bordes con un tenedor o pellízcalos para que no se abran al freírlas.
- Calienta un litro de aceite en una cacerola amplia y, cuando esté bien caliente, fríe las empanadas hasta que estén doradas por los dos lados.
- Escurre el exceso de aceite sobre papel de cocina absorbente y pásalas por un plato con azúcar para que se pegue a las empanadas.
- Disfruta tus empanadas de piña sin horno, acompañadas de tu café o un vaso de leche.
Foto: iStock
¿Cómo hacer mermeladas de frutas?
- Elige frutas maduras y en su punto. Cuando las frutas alcanzan su madurez, se vuelven más dulces y obtienes todo su sabor. Eso sí, evita elegir aquellas a punto de descomponerse o con magulladuras.
- Toma en cuenta la proporción de azúcar. En general, las mermeladas se preparan con 1 parte de fruta por ½ parte de azúcar, sin embargo, puedes reducirla e incluso eliminarla, dependiendo de tus gustos. En el último caso, puedes cambiarla por sustitutos de azúcar.
- Identifica las frutas con más y menos pectina. La pectina es un agente gelificante presente en las frutas, el cual permite que las mermeladas espesen. Las frutas con mayor nivel de pectina, son las manzanas, cítricos y grosellas.
En contraste, las fresas y duraznos, son bajos en pectina, por lo que es necesario agregar pectina en polvo u otro agente gelificante.
- Agrega jugo de limón. El limón aporta un toque de pectina a las mermeladas caseras, además de funcionar como conservador natural y ayudar a equilibrar la dulzura de la fruta y el azúcar. Solo evita excederte para que no predomine su sabor.
- Regula la temperatura. Las mermeladas es mejor cocinarlas a fuego bajo o medio bajo, permitiendo que hiervan suavemente. De esta forma ayudas a que espesen sin que se peguen o quemen.
- Si deseas guardar tus mermeladas caseras por más tiempo, viértelas en frascos esterilizados cuando aún están calienten, dejando un pequeño espacio en la parte superior. Cierra la tapa y voltea el frasco. Deja así hasta que se enfríe.
Con estos consejos, puedes preparar mermeladas de tus frutas favoritas para tus desayunos, postres o empanadas. Comienza con estas empanadas de piña sin horno, con fruta natural y mucho sabor.
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